domingo, 30 de enero de 2011

Cap8

Tan preciada libertad
Antes de ser lo que soy ahora, estoy ablando de hace muchos años cuando era más chico había una cosa que me gustaba hacer más que cualquier otra, correr, me encantaba hacerlo, todo el día me la pasaba moviendo las piernas como loco, la brisa golpeaba mi cara y sentía que podía llegar a cualquier parte. A esa edad cualquier motivo para correr era bueno y te reías solo por correr lejos de problemas y preocupaciones una vida sin duda tranquila en muchos sentidos; pero ahora es diferente, de hecho en estos momentos estoy corriendo por un motivo totalmente distinto.
-deténgase, policía-
Como si lo fuera a hacer, ni que estuviera loco. ¿Qué carajos hacían esperando dos policías en la salida del bar? Solo esto me puede pasar a mí, pero déjenme recordar como llegue a esta situación… haber por donde quedamos, a si ya recordé
-señor debe acompañarnos
-eh ¿Cómo? Disculpe
-que usted debe acompañarnos
Esta situación sin duda alguna es un poco irreal, tengo una maldición o que
-Y por qué oficial
-es que estamos realizando una requisa, acompáñenos hasta ese lugar, tranquilo es solo procedimiento señor, para asegurarnos de que todo está bien.
Para asegurarnos que todo está bien, no puedo creer las cosas que me pasas justo el día que salgo con un arma se les da por hacer una requisa a la salida del bar, mi corazón comenzó a latir frenéticamente, el sudor nervioso salía a mares, tragaba saliva mientras era dirigido por los oficiales a donde estaba el resto de personas, poco después me encontraba en la típica posición de requisa piernas abiertas manos sobre la pared y a medida que el oficial buscaba con sus manos tanteando el cuerpo cada segundo era insoportable en la espera de lo inevitable, en el hecho obvio de que iban a encontrarme con un arma, comencé a respirar de manera agitada, afirmaba los dedos en la pared con fuerza, las manos tocaban por las piernas, iban subiendo, el muslo, las nalgas, y cuando estaba tocando la cadera me di cuenta de que él se dio cuenta, toco varias veces para estar seguro de lo que sus manos sentían y en ese momento no esperé a que dijera nada solo puse pies en polvorosa y emprendí una carrera como solo había hecho de niño; corrí desesperado, asustado de las consecuencias, sin dirección, sin rumbo, solo corría tratando de dejar a los policías atrás.
-deténgase, policía-mientras mis oídos escuchaban estas palabras el aire se me iba de los pulmones. Cinco minutos de completo frenesí, cinco minutos duró mi salvaje estampida, cinco minutos de mierda en los que no pude ni avanzar a doscientos metros del bar y luego empecé a perder el conocimiento por falta de aire y caer al suelo, soy patético.
-viste lo que sucedió
-si hombre no estoy ciego-escuchaba a lo lejos esas voces que hablaban sobre mí
-tómalo por el brazo
-sí, ¡uh¡ qué asco esta todo sudado, como puede alguien sudar tanto
-qué me dices a mí, solo sujétalo para llevarlo a la patrulla
-no es mejor llamar a un doctor
-nah, para que, solo perdió el conocimiento, debe tener un estado físico pésimo este tipo jajajajajaja
-jajajajajaja bueno pero tú te haces responsable
-responsable de que….- lo ultimo no lo escuche perdí el conocimiento del todo.
Después de un tiempo me encontraba en una estación, no recuerdo cual era pero recuerdo que estaba metido en una celda acostado en el piso, ahí estaba otros dos tipos que miraba lo que llevaba puesto como cuando un perro mira un apetitoso trozo de carne en las manos de alguien y tiene todas las intensiones de quedarse con él, sin embargo después de mirarles fijamente sus intenciones solo se quedaron en la mirada porque nunca hicieron nada, ya no sentía miedo, solo quería saber que me iba a suceder ahora.
-ramón manotas
-¿sí?
-venga
-si-me levanté del suelo frente al oficial el cual me coloco esposas me tomo del brazo y me llevo hasta otros dos oficiales vestidos de civil. Uno era rubio de ojos claros vestido algo moderno para ser un oficial y el otro era un tipo negro alto fornido y vestido más formal, ambos me condujeron a una habitación he visto demasiadas películas policiacas para saber que lo que me esperaba era un interrogatorio. Una vez sentado en la silla me dieron un vaso de agua, remojaba mis labios con la lengua, estaba reseco por la carrera y los dos hombres tenían los ojos puestos en mí.
-ya está mejor-me decía el negro mientras respondía con la cabeza de forma afirmativa-quiere un poco mas
-no gracias
-permítame presentarme, mi nombre es Misael Mallorca y este es mi compañero Steven Lopera
-un gusto- me dijo el mono yo respondí el saludo con las manos esposadas
-señor manotas, ¿es usted consiente de la situación en la que se encuentra?-baje la mirada y moví la cabeza en negativa
-lo que pasa señor manotas es que encontramos en su posesión una 9mm, un arma que solo puede llevarse bajo licencia establecida en el cuidado de negocios o comercio para evitar algún altercado eso es si usted está manejando plata señor manotas-empezó a subir el tono, el negro estaba mareado o eso parecía-o si usted ejecuta algún cargo que amerite llevar una de estas como escolta, guarda de seguridad o agente de la ley, nos tomo menos de media hora saber que usted trabaja de fontanero, lo cual lo descarta automáticamente de las dos opciones anteriores, la persona que lo conoce también afirmo que su apariencia de hoy no era para nada parecida de lo usual y agrego que no le sorprendería que estuviese en algo ilegal.-maldito Roger-la pregunta señor manotas es ¿está usted en algo ilegal sí o no?-me hiso esa pregunta acercándome su cara y mirando me con los ojos inyectados de sangre, eso fue terrorífico pero me negué de lleno sin hablar claro
-entonces nos puede explicar cómo llego a tener esto en sus manos-otra negativa con la cabeza-me parece que usted está en algo bastante raro, y le voy a sacar una respuesta a si me toque utilizar métodos pocos convencionales, Lopera dame los guantes-el tipo rubio le dio unos de látex-se estará preguntando qué vamos a hacerle-me decía mientras se ponía los guates y le daba una señal con la mirada al otro, este inmediatamente se acercó a la cámara de seguridad tomo una silla para estar a la altura y desconecto el cable, luego salió de la habitación-lo que le vamos a hacer- en ese momento Lopera regresó y le hiso una señal de ok con la mano, Mallorca le mira y ahora me miraba a mi-ahora si maldito cerdo, no hay nadie que no esté vigilando, así que te recomiendo que empieces a hablar antes de que me ponga a punto
-no sé nada, no tengo nada, no ando metido en nada
-entonces me puedes explicar lo del arma
-¡¡NO!! Maldita sea no puedo explicarlo todo esto me está sucediendo tan de repente que no tengo una puta respuesta para eso.
-lo sabía, las porquerías como tu son todas iguales, están llenos de excusas, manotas maldito puerco puedo oler a criminales como tú a kilómetros de distancia, reconozco a uno cuando lo veo y estoy seguro de que tu eres uno y uno muy enfermo, te traes algo entre manos y me lo vas a decir-dicho esto me dio un puñetazo que me arrojó al suelo, me rompió la boca, escupí sangre.
-¿qué quiere que le diga?
- ¡¡LA VERDAD!!
-¡¡DE QUE MALDITA VERDAD ME ESTÁ HABLANDO!!
- ¡¡NO ME ALCES LA VOZ HIJO DE PUTA!!-y me dio una patada en la barriga que me hizo toser
-hey Mallorca creo que te estás pasando
-¡tú cállate y ayúdame a quitarle la ropa a este marica!-ambos se acercaron a mí, uno me sujetaba y el otro me iba quitando los pantalones.
-¡qué me van a hacer malditos locos! ¡¡AYÚDENME!!
-¡cállate puerco!-el negro me golpeo de nuevo en la cara
-¡¡NEGRO HIJUEPUTA!!
-¡que te calles!-otro puñetazo
-señor manotas yo creo que es mejor que hable antes de que las cosas se pongan peor para usted- me decía el rubio mientras me sostenía, pero ¿qué iba a decir?, qué había una mujer que se llamaba Laura que ni siquiera sabía si era real, qué llego una maleta finísima con el traje que llevo puesto, armas, dinero, una computadora portátil y a nombre de ella, que me llamó un hombre del cual no sé nada para darme información en el bar sobre la chica que al parecer no existe y que me obligó a llevar una de las armas de la maleta y que llegado a este punto no se si me estoy volviendo loco, no sé ellos pero si un desconocido me contara esto diría que es mentira, así que no diré una mierda hagan lo que me hagan.
-listo el pantalón está abajo, Lopera acomódalo para que su trasero quede levantado
-¿Mallorca que es lo que piensas hacer?
-sabes perfectamente lo que voy a hacer
-hombre estás enfermo, tú y tus malditas costumbres de lunático-cuando dijo eso me asuste, solo los podía ver hablar, ya no quería seguir gritando que sentido tenia no quería ser golpeado de nuevo.
-pero siempre han funcionado o ¿no? Ahora cierra la puta boca y ayúdame
-te concedo un punto por los logros anteriores, ya te ayudo con eso-Lopera me tomo por la cadera tratando de ponerme de rodillas, yo me resistí pero me gane otro golpe, una vez estando en la posición que deseaban el negro me quito mi ropa interior.
-jeje, ahora si maldito cerdo si no me dices todo te meteré los dedos en el culo y pueda que algo mas, no va a ser nada agradable para ti eso te lo puedo asegurar
Dios, ayúdame por favor, se que nunca he sido muy religioso, me molestaba toda la mierda que hablaban en la iglesia sobre salvación y todas esas estupideces del cielo y el infierno, pero si en verdad existes por favor ayúdame, que hago, que hago, piensa en algo agradable, piensa en lo mejor que ha pasado en tu vida aleja tu mente de esto si lo haces sobrevivirás piensa en algo, y a medida que hacia esto el negro me tocaba el culo con sus manos podía sentir el látex en la piel
-¿estás listo manotas?
Pero seguía tratando de alejar mi mente y de un momento a otro me fui a la noche anterior de nuevo ella estaba presente, todo lo que recordaba de ella era maravilloso, sublime, estaba feliz, solo pensar un instante en ella me hace feliz, su cuerpo, su cara, sus senos, es hermosa, Laura, Laura, Laura, Laura…..
-(Laura, Laura, Laura)
-o por Dios Mallorca este tipo esta sonriendo con cara de idiota
-¿qué? no es posible, déjame ver, con un demonio es cierto, hey tú-me empujo con su pie para que reaccionara y quede boca arriba
-¿Qué? ¿Qué paso?
-cielo santos, eso es una erección, este maldito puerco tiene una erección, sabía que estabas enfermo, que clase de personas se excitan en una situación como esta
-estoy asqueado, me largo de aquí, adiós Mallorca
-ves lo que has hecho, mi amigo se acaba de ir, así que te daré tu merecido-el tipo comenzó a golpearme uno y otra y otra vez, yo trataba de protegerme como fuere, pero al final perdí el conocimiento… de nuevo.
Después de un rato desperté nuevamente en aquella celda los otros dos tipos ya no estaban me encontraba en el suelo, totalmente solo y a dolorido.
-Manotas
-¿sí?
-tiene una visita
Fin Cap8

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